
La Partida.
No vendería su voz pues se arriesgaba a no poder disfrutar nunca más de sus silencios. Por eso continuaba saltando de plataforma en plataforma siempre alerta ante los nuevos obstáculos, siempre con miedo a un "game over" definitivo. La vida como un videojuego liberado de toda virtualidad, ascendiendo por la textura de cada experiencia como por estructura de metal y cielo.Pensaba en ganar la partida y acceder al castillo de la princesa aún cuando hace ya mucho que la princesa se independizó del castillo, de la realeza y de la monótona e insulsa realidad.












