Dura avalancha. Le vino encima como el mas arduo y lastimero aviso que se nutre de esperanza, pero que se deja llevar por la inercia de los sueños desvencijados, de los boletos no premiados, de los boleros nunca bailados o de la mas inquietante perspectiva que se vislumbra en lontananza. A veces los estribos solo evitan que el caballo se desboque por unos minutos. Al final el instinto rompe las bridas y surge en pocos segundos el misterio de la vida. Como si un lago inquieto se encaramara a la dicha de un apagado vestigio de oleaje, haciendo que el eterno fulgor, a veces llanto, a veces emoción, llegue a la cubre en el llano desierto, en el siempre escarpado destino que avanza hacia un punto sin medida, sin retorno, lleno de horizonte.
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lunes, 19 de octubre de 2009
miércoles, 17 de junio de 2009
El ritmo del tiempo.
Recién nacida, a aquella mariposa le esperaba una larga y feliz vida durante todo el mes siguiente.
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