Instantes. Nada y todo. Solo una luz quebradiza atravesando tímidamente el empañado cristal y la tarde escapando entre los dedos desnudos de los árboles del parque. Entonces la brevedad se hace inabarcable pues una sola línea escrita parece extenderse hasta el infinito y una abultada novela de mil páginas dura tan solo un suspiro breve en el que te sumerges olvidando el raudo paso del cronómetro imparable. Es la brevedad de la belleza.
Hay inacabables siglos de muerte y minúsculos instantes inmensos en el vivir.
Como una flor en el océano. Dichosos momentos vividos a pleno pulmón.
Hay inacabables siglos de muerte y minúsculos instantes inmensos en el vivir.
Como una flor en el océano. Dichosos momentos vividos a pleno pulmón.









