jueves, 23 de junio de 2011

Descubridores.


Bautismos.
 Sus progenitores le hicieron la gracia: como su padre se apellidaba Colón y su madre tenía aires de grandeza, le pusieron por nombre Cristóbal condenándolo a toda suerte de burlas en su larga etapa escolar y unversitaria, en el servicio militar y en los primeros años de su fulgurante carrera profesional en el sector de la construcción. Pero el era optimista y, eso si, siempre quiso tener un barco.
 Hoy, cumplidos los 35, habiendo triunfado en todos los aspectos de la vida, sobre todo en los negocios, y ganado cientos de millones de euros; se dispone a bautizar el inmenso yate que acaba de regalarse y para ello lanzará una botella de champagne contra una proa en la que se puede leer el nombre: TITANIC

3 comentarios:

en las nubes dijo...

Qué ilusión tenerte de nuevo por aquí!
echaba de menos tus relatos ;D

Besotes!!!

Fernando dijo...

Me reí...jajaja...muy original tu entrada.
Saludos !

Jasonia dijo...

Muy ocurrente!

Un saludo.