lunes, 26 de mayo de 2008

Trascurriendo.

No hay nada aquí. Solo unos días que se aprestan a pasar. Solo una tarde en que se puede respirar. Un diminuto instante  inmenso en el vivir. Después mirar la realidad y nada más, y nada más  La hora.
Una tarde más, llegó hasta el puesto de frutas al principio de la calle. Mientras el encargado recogia los restos de la jornada de venta, él se paraba parsimonioso y lo miraba apilar las cajas semivacias de frutas y verduras. Su rostro, menos curtido por el paso de los años que por los estragos de la intemperie, comunicaba cierta serenidad a veces pura, a veces simple.
Pasaba el dia en las montañas rodeado de cabras sin otra posible filosofia y al llegar a ese punto del dia, encerrado en el corral el motivo de sus desvelos, se acercaba al frutero con su eterna pregunta:

- ¿Que hora es Fermín?

Y Fermín, sin detener el ritmo de su tarea, repetia la eterna respuesta:

- ¡Casi las ocho Colás!

Colás, perdida la vista en los arreboles de la tarde, se decia.

- ¡Ea! Pues ya está. Hoy tampoco hemos parado.

17 comentarios:

Camille Stein dijo...

transmites a la perfección el camino lento pero perseverante de la rutina, de las horas iguales, de la monotonía de esas montañas que acompañan siempre, seguramente amadas y odiadas a partes iguales...

un abrazo

rule dijo...

Quizas muchas veces, quizas demasiadas, en las grandes ciudades, echamos..¡¡¡¡ TANTO¡¡¡
de menos esa rutina,
ese silencio, ese vivir.

Vivian dijo...

Hola Queiles!
La rutina a veces desespera (aunque parezca contradictorio)…¡Pobre Colas! Pensar que en el campo es siempre igual, acostarse a esperar un nuevo día que no arrojará nada nuevo.
Igual puedo decirte que los recuerdos más lindos que tengo son los de mi niñez cazando lagartijas en medio del monte.
Un beso.
(Hoy ya había venido a ver si habías colgado algo nuevo, y si me devolvías el botín para quedarme con la recompensa jaja)

Queiles dijo...

Camile , rule una monotonia y tranquilidad que arropa un sentimiento tragico de la vida.

Hola Vivian, gracias por tu asiduidad. Colás vive la tensión de pensar que algún dia su rutina pueda pararse por eso cada tarde le satisface ver que todo sigue, igual que antes pero sigue. En cuanto al botín, tendríamos que compartir la recompensa.

¿Que le pasó a tu duda que brotó y luego desapareció? eh!

Maritza dijo...

No había parado,al final del día este agradecimiento,otros lo dicen en la mañana cuando ven un nuevo día.... curioso no

Un abrazo Queiles

manly dijo...

Hay quien tiene como lucha en la vida no la superación sino la supervivencia, y éstos en la rutina diaria encuentran la seguridad de lograrlo. Para quien la vida no es así,ésto les puede parecer trágico, yo sin embargo pienso que al no conocer ellos otro tipo de vida: quien no conoce no añora.
Posdata: No es que haya vivido en Córdoba, es que nací allí :))

XuanRata dijo...

Con estas pequeñas victorias nos vamos ganando cada día nuestra digna derrota.

No sé si me gustan más los colores de la foto o los del texto.

Ah, gracias por tus inspirados e inspiradores comentarios en mi blog. Un abrazo.

Sara dijo...

Queiles!!muy bonito...como es costumbre en ti, en estos retazos de texto y en esta imagen, que dice tanto de los arreboles de la tarde, nos hablas de tantas cosas...de esa rutina que para unos es oro y a otros asfixia, de la serenidad de la labor cumplida "un día más"que también es "un día menos".
Preciosa entrada amigo, gracias por tu cariñoso comentario en estos momentos especiales en mi blog.
un abrazo

Ginebra dijo...

Hola Queiles. estoy de acuerdo completamente con Vivien. ¡qué desesperación! todos los días igual... muy bucólico lo de las cabras, pero ¡un coñazo letal!!!!.Soy urbanita por naturaleza. ¿se me nota?????.
Besos y buen día!!!!

Queiles dijo...

si Maritza, ver que el reloj segua marcando la hora.
Manly, mi medio paisana,a pesar de conocer más o menos y de luchar por la supervivencias ¿Quien se libra de temer perder lo poco o mucho que tienes? siempre hay momentos de debilidad. Por otro lado prefiero como tu la superación a la supervivencia.

Xuan, muchas gracias, te considero experto en todo tipo de color . Colás lo que más teme s que llegue esa derrota. Si mis comentarios tienen ese privilegio de la inspiracion es por que encuentran materia donde inspirarse.

Sara, gracias, recordemos hoy especilmente la dura rutina de los mineros.

Ginebra, has ido directa a lo que mas te duele,jajaja, yo tampoco aguanto mucho lejos del gris asfalto.

Besos y abrazos a todos

Lúcida dijo...

Rutina, pura rutina que lo han vuelto conformista. A veces me siento así al llegar a la cama, hay días que parece que los he perdido.

Pequeña Ainhoa dijo...

Buenas noches Queiles, decirte que la rutina cansa y coincido con Lúcida, hay dias en que los sientes por perdidos debido a esta rutina.
Un beso hasta el cielo.
Loly, la mamá de Ainhoa.

fabiana dijo...

Como nos dejas pensando!...maravilloso todo lo que escribes. Besos

María dijo...

Me encanta en tu blog porque me haces reflexionar un montón con detalles que, apenas, me paro a reflexionar yo, gracias pues, por ello.

Fíjate cuando he ido leyendo el texto yo pensaba joer qué bien quién pudiera estar en un sitio de esos, y poder disfrutar de la montaña, de la naturaleza, y, en cambio, ¿ves? resulta que todo, hasta lo más bello se vuelve monótono, cuando se repite día tras día, siempre igual, aunque sea bello, no dejará de ser monótono.

Un aplauso por tu escrito, una vez más, como todos tus escritos, me encantan.

Un beso.

abril dijo...

pero porque eliminas mis comentarios eh!!!

jajajajaja
Bueh
oportuno. Gracias cómplice

Queiles dijo...

Ya no eran necesarios Abril
gracias por tu ayuda.
Besos

Gracias tambien a Lúcida, loly y Maria. La tranquilidad es buena en su justa medida, en exceso tambien agobia.
Bienvenida Fabian ame alegra verte.

Angela Teresa Grigera dijo...

Quizás una manera muy sencilla y lenta de vivir la vida pero en las grandes ciudades tan de prisa ni se ve el caer de la tarde.
Admiro tu brevedad para decir y con tanta profundidad

Anngiels

www.poemasparamiamor.blogspot.com