martes, 7 de julio de 2009

Vida al límite.

La chica del parque.
Elvira se conformaba con su hogar. Bien sabia lo poco que valía: Unas desgastadas bolsas de supermercado, una manta atada con una gruesa cuerda, su raido abrigo y aquel estupendo y confortable banco con vistas a un pequeño parque de barrio. En él pasó todo el invierno y parte de la primavera a pesar de los esfuerzos que la asistente social de la zona había hecho por conseguirle un lugar de acogida en el que también se le tratara, en la medida de lo posible, su enfermedad mental. Removió Roma con Santiago entre visitas a instituciones y peticiones de ayuda incluso al rey, pero su esfuerzo resultó infructuoso. Elvira siguió allá en su banco hasta que un día los vecinos se quejaron al Ayuntamiento pues aquella delgada y sonriente chica les parecía peligrosa y de mala imagen para sus calles. Y el Ayuntamiento en esta ocasión atendió enseguida la situación de Elvira: Dos operarios municipales se personaron en el parque y quitaron el banco.

14 comentarios:

GINEBRA dijo...

Lo que ya hemos hablado: "el miedo al diferente". Elvira es el caso de muchos "sin techo". Yo, personalmente creo que las instituciones públicas que pagamos todo están para atenderlos, pero claro, hay veces y casos en que estas personas se niegan a ser atendidos, ¿y entonces qué??? Pués lo que tú has resuelto: los operarios simplemente les arrebatan el banco.
Una entrada sencilla y grande, como siempre, Queiles.
Me gustó la música (Asfalto siempre me gustó) y también estar de nuevo en tu caja, que siempre me hace ilu.
Besos de buenos días.

Troba dijo...

Ya no hay locos,
en España,
ya no hay locos...

león felipe


saludos!

Oyana dijo...

Hay muchas elviras, Queiles. Y muchos Ajuntamientos sordos y ciegos.
Esa es la asignatura pendiente de la Administración: las Elviras.
Un abrazo

Lúcida dijo...

Esos son los grandes remedios con los que contamos... triste, si.

Ericarol dijo...

No entiendo porque quitaron el banco.... para no tener otra Elvira?

Saludos!!!

Tereza dijo...

Tal vez Elvira está esperando a alguien, tal vez Elvira busca algo. Las personas que viven así forman parte de la vida cotidiana y le dan el toque de misterio a una ciudad. Siempre me pregunto: ¿qué dolor los ha llevado a vivir asi?

Queiles dijo...

Querida Ericarol: Quitar el banco fué la solución que el ayuntamiento dió a la situación de Elvira. Si lo quitaban, Elvira ya no podria dormir allá. Es un desahucio del lo mas cruel y extremo.
Besos a todos y muchiiiisimas gracias por vuestros comentarios

Siab-MiprincesaAzul dijo...

Es infame darnos cuenta el daño q se le puede hacer a alguien solo por miedo...
un beso grande!

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Me temo que esa solución la practican a diario...

Carola dijo...

Hola, Queiles,
hacía tiempo que no pasaba. Situaciones personales, ya sabes.
Me ha sobrecogido tu relato. Ayer mismo me alegraba yo por haber podido arreglar (por fin) una avería de luz en casa después de meses (como poco) con alargaderas por los suelos. ANtes de quejarme (aunqeu a veces sucumbía) contaba hasta tres y pensaba en Elvira (o Ángeles, o Pedro, o Mercedes, ...)
Un abrazo afortunado.

kat dijo...

Por eso quizas desapareció el banco, para darle un futuro mejor a Elvira,lejos de unos vecinos tan hipócritas como esos..., quizás cerca de alguien con más humanidad...
Que injusto sigue siendo todo

Sara dijo...

Pobrecica Elvira...

María dijo...

Es la vida misma, asco es, ya que siempre salen perjudicados los más desprotegidos, es triste, pero así es.

Un beso, amigo Queiles.

PD.- Por cierto, en el comentario que acabo de hacer en mi último post, he hecho mención a tu comentario.

Maria Coca dijo...

Un texto denuncia con mucho estilo. Muy bueno, amigo mío.