
El último baile.
Se reunieron los príncipes de todo el arco iris posible y así, una multitud de altezas lucía y se pavoneaba en la amplia gama cromática del azul. En tan fausto cónclave acordaban quien había de ser el que correspondiera a cada cenicienta, princesa, durmiente o hermanastra que completaba el catálogo de aquel floreciente país.
Entonces surgió la imprevisible debacle; En un giro inesperado, todas las doncellas de la corte se declararon republicanas y sacaron al parqué sus engorrosos zapatitos de cristal. La bolsa quebró y los príncipes permanecieron en infinito instante sujetando perplejos sus copas de champán sin saber si debían huir o convertirse en apacible rana.








